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Siembra directa: una aliada clave para conservar el suelo y fortalecer la producción sostenible

En el marco del Día Mundial de la Conservación del Suelo, que se conmemora el 7 de julio, destacamos el papel fundamental de la siembra directa como una de las principales herramientas para preservar uno de los recursos más valiosos para la agricultura: el suelo.  Este...

Siembra directa: una aliada clave para conservar el suelo y fortalecer la producción sostenible

En el marco del Día Mundial de la Conservación del Suelo, que se conmemora el 7 de julio, destacamos el papel fundamental de la siembra directa como una de las principales herramientas para preservar uno de los recursos más valiosos para la agricultura: el suelo. 

Este sistema consiste en la implantación de cultivos sin la remoción del suelo mediante labores de arado, manteniendo en superficie los residuos de cosechas anteriores. Esta cobertura reduce el impacto de la lluvia y del viento, disminuye la erosión y contribuye a conservar la humedad del suelo, un factor clave ante escenarios de variabilidad climática.

Desde el punto de vista productivo, la siembra directa cumple un rol central en la eficiencia del uso de nutrientes y en la mejora de la salud del suelo. En Paraguay, estudios han identificado brechas de rendimiento o “oportunidad de producción” del 34% en soja, 58% en maíz y 47% en trigo. Entre los factores que explican estas brechas se encuentra el manejo adecuado de fertilizantes y la disponibilidad de nutrientes, donde el sistema de siembra directa resulta determinante para mejorar su aprovechamiento.

En este sentido, la cobertura permanente del suelo no solo protege la capa fértil, sino que también favorece la acumulación de materia orgánica, mejora la estructura del perfil del suelo y promueve una mayor actividad biológica. Estos procesos permiten una mejor disponibilidad de nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, reduciendo pérdidas por escurrimiento y mejorando la eficiencia productiva, explica el ingeniero agrónomo Manuel Ocampo, técnico de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

Un estudio del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) del año 2024 señala que el 98% del área sembrada de soja en Paraguay se realizó bajo sistema de siembra directa. Este nivel de adopción posiciona al país como uno de los referentes regionales en la implementación de este sistema de producción.

Además de sus efectos productivos, la siembra directa contribuye a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. Diversas investigaciones indican que este sistema, al minimizar la perturbación del suelo, favorece la captura de carbono y el incremento de la materia orgánica, lo que se traduce en una menor liberación de emisiones asociadas a la actividad agrícola.

“El suelo es un organismo vivo que necesita mantenerse protegido. Cuando evitamos removerlo y conservamos la cobertura vegetal, reducimos la erosión y permitimos que los procesos biológicos continúen funcionando de manera natural”, señala el Ing. Ocampo.

La conservación del suelo es una responsabilidad compartida entre productores, técnicos e instituciones. La adopción de sistemas como la siembra directa, la rotación de cultivos y el mantenimiento de la cobertura vegetal permite sostener la producción en el tiempo, mejorar la eficiencia del sistema agrícola y preservar los recursos naturales para las futuras generaciones.



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