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Itapúa: Clima alargó el ciclo y atrasó la cosecha, aunque se esperan buenos resultados

La campaña sojera 2025 en el departamento de Itapúa avanza con señales productivas alentadoras y espera buenos resultados en calidad y cantidad. En contraste, se da un atraso en la cosecha, hubo más costos sanitarios en algunas zonas y el precio internacional no acompaña el...

Itapúa: Clima alargó el ciclo y atrasó la cosecha, aunque se esperan buenos resultados

La campaña sojera 2025 en el departamento de Itapúa avanza con señales productivas alentadoras y espera buenos resultados en calidad y cantidad. En contraste, se da un atraso en la cosecha, hubo más costos sanitarios en algunas zonas y el precio internacional no acompaña el esfuerzo realizado en el campo.

A diferencia del año pasado, cuando las primeras cosechadoras ya estaban en los lotes desde la primera semana de enero, este ciclo muestra un retraso estimado de unos 15 días, según reportó Marcio de Souza, productor y presidente de la CAP, filial Itapúa.

La soja recién comienza a amarillear y según sondeos iniciales el ingreso de granos a las cooperativas todavía es muy incipiente, lo que indica que el grueso de la cosecha se concentrará recién en la segunda quincena de enero y febrero como el mes fuerte.

Un ciclo más largo, pero con plantas sanas

El atraso se dio, principalmente por las noches frías y varios días de bajas temperaturas registrados durante el desarrollo del cultivo que afectaron el ciclo fenológico. A eso se sumó una buena humedad del suelo, lo que dio lugar a plantas vigorosas, con abundante masa foliar y un estado sanitario general muy bueno. “La soja está tan sana que tarda en morir”, señaló el productor.

El verano acompañó con condiciones casi ideales y eso se refleja en las expectativas de rendimiento. En la campaña pasada, Itapúa superó los 3.000 kilos por hectáreas y para este año se espera volver a alcanzar esos números e incluso superarlos si el clima acompaña este tramo final.

Durante el desarrollo del cultivo, el factor sanitario exigió más de lo habitual debido a la presión de enfermedades foliares, ataques de ácaros y chinces, sin embargo, el productor logró un control eficiente, aunque a costa de mayores gastos.

En cuanto a superficie sembrada, no hubo grandes cambios respecto al año anterior. La soja mantuvo su protagonismo, con apenas un leve incremento del girasol en algunos establecimientos. Ese girasol ya está siendo cosechado y muchos productores avanzan rápidamente con la implantación de cultivos de zafriña, principalmente soja y maíz, aunque con una ventana de siembra muy ajustada por el temor a un invierno temprano o heladas anticipadas.

Costos vs precio
Con los precios a la baja y la presión de grandes expectativas productivas en la región, el margen se achica y los costes de producción ya superan, en muchos casos, los 2.000 kg/ha, lo que deja al productor en una situación muy ajustada, donde apenas se apunta a empatar, principalmente aquellos que alquilan tierras.

La esperanza está puesta en el volumen. Un buen rendimiento puede ayudar a amortiguar el golpe de los precios y permitir que los productores salden sus deudas y puedan reinvertir durante el año.

Desafíos
En materia logística, el río Paraná mantiene un buen nivel, lo que facilita la navegabilidad de las barcazas y reduce riesgos en la salida de la producción. La capacidad de acopio también es adecuada, resaltó.

La mayor preocupación reside en el secado de los granos. La alta humedad en el campo puede generar un cuello de botella si los acopiadores no logran procesar con rapidez los granos que ingresen húmedos, ya que la soja debe salir seca y limpia para exportación, y aunque el secado de soja es más sencillo que el del maíz, los grandes volúmenes pueden poner a prueba la infraestructura existente.

Perspectivas

El panorama general combina buenas perspectivas productivas con un escenario económico desafiante. La soja en Itapúa creció bien, está sana y promete rendimientos destacados. Pero la rentabilidad sigue atada a factores externos que el productor no maneja. Con cautela, experiencia y algo de esperanza, el campo se prepara para una buena cosecha.



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