La caída del dólar está reduciendo los ingresos de los productores paraguayos y comprometiendo la rentabilidad de distintas actividades agropecuarias y agroindustriales. Aunque las condiciones climáticas favorecen el desarrollo de los cultivos y algunos rubros mantienen buenos rendimientos, los menores ingresos por exportación, sumados al aumento...
28 Oct La caída del dólar golpea a la agricultura familiar
La caída del dólar está reduciendo los ingresos de los productores paraguayos y comprometiendo la rentabilidad de distintas actividades agropecuarias y agroindustriales.
Aunque las condiciones climáticas favorecen el desarrollo de los cultivos y algunos rubros mantienen buenos rendimientos, los menores ingresos por exportación, sumados al aumento de los costos de producción, dificultan la recuperación económica de las familias rurales. Desde la producción de banana y granos hasta la exportación de azúcar orgánica, los testimonios reflejan una preocupación común: producir más ya no garantiza mejores resultados económicos.
Hugo Franco, productor, exportador y representante de los productores de banana de Tembiaporã, Caaguazú, advirtió que la pérdida de valor del dólar tiene un impacto significativo en toda la cadena productiva, especialmente en los pequeños productores. “Hay una diferencia del 30% en la pérdida de valor del dólar con relación al año pasado. Esto es un impacto muy grande para los exportadores, para toda la cadena y por sobre todo para el pequeño productor”, señaló.
El productor explicó que este año tampoco acompañaron los precios de la banana, cuyo principal destino de exportación son Argentina y Uruguay. “Estamos percibiendo menos de 6 dólares, y eso equivale a 2,50 dólares menos para el productor por cada caja de banana”, afirmó.
Ante este escenario, resumió la situación con una distinción entre los indicadores generales de la economía y la realidad de quienes producen: “A nivel macroeconómico el país está bien, pero a nivel micro estamos muy afectados. Hay que cuidar primero nuestra casa para después mirar afuera”.
Franco reconoció que la depreciación del dólar es un fenómeno internacional, pero consideró que Paraguay necesita revisar su situación cambiaria para evitar una pérdida mayor de competitividad. “Lo que pedimos es que la caída sea igual a la que se tiene en todo el mundo y no el doble de baja como aquí”, sostuvo. También remarcó que los costos de los productos e insumos utilizados en la producción no disminuyen en la misma proporción que los ingresos de exportación.
Menos ingresos y más endeudamiento
La preocupación también alcanza a los pequeños productores de granos. Alfonso Irala, productor de Maracaná, Canindeyú, explicó que la caída del dólar compromete la rentabilidad de rubros como el sésamo y la chía, obligando a muchos agricultores a recurrir al endeudamiento para cubrir los gastos de cada campaña.
“Como pequeños productores de sésamo, chía y otros granos, esta situación nos afecta muchísimo porque no nos alcanza y tenemos que endeudarnos para cubrir los costos de producción”, manifestó.
Irala indicó que el precio del sésamo que recibe el productor son G. 5.000 menos que el año pasado para el pequeño productor y que, al momento de la cosecha de chía, los valores también están por debajo de sus expectativas.
La situación genera incertidumbre sobre los resultados económicos de los próximos cultivos, incluida la soja. El productor trabaja con 10 hectáreas de soja y otras 10 de maíz, y advierte que la mejora productiva no alcanza para compensar las dificultades de la caída del dólar.
“El clima es favorable, los rendimientos están súper bien, no hay sequía, pero justamente este tema del dólar bajo nos viene muy mal. Porque baja el dólar, pero sube el combustible”, expresó.
Su testimonio refleja una de las principales dificultades del sector: mientras los ingresos de su trabajo pierden valor al convertirse a guaraníes, los gastos necesarios para producir continúan presionando las cuentas de los agricultores.
El productor también recordó que muchas familias todavía arrastran deudas de campañas anteriores afectadas por la sequía. En ese contexto, reclamó respuestas de las autoridades y advirtió sobre el creciente malestar entre los agricultores.
“Si el Gobierno no hace nada, tendremos que salir a las calles a manifestarnos. Nosotros venimos de años de sequía y estamos muy endeudados”, afirmó.
El impacto se extiende a las cadenas exportadoras
La situación también afecta a las organizaciones que articulan la producción de pequeños agricultores con los mercados internacionales. Roberto Rolón, presidente de la Cooperativa Manduvira Ltda, de Caaguazú, calificó el escenario como “un gran golpe para los exportadores y productores”.
La cooperativa exporta azúcar orgánica a más de 32 países, con un volumen aproximado de 9.900 toneladas al año. Según Rolón, los productores perciben G. 220.000 por tonelada, pero con la caída del dólar es difícil sostener ese precio.
La caída del dólar representa así un desafío que trasciende a un solo rubro. En las cadenas de comercialización, el valor recibido por los productos debe permitir cubrir los costos de producción, sostener las inversiones y generar ingresos para quienes trabajan en el campo. Cuando esa ecuación se deteriora, también se reduce la capacidad de las empresas y cooperativas para mantener su actividad y acompañar a sus productores.
La rentabilidad, clave para sostener a las familias rurales
Desde San Pedro, Leonardo “Checho” Montanía, productor y representante de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) en el departamento, puso el foco en las consecuencias que tienen los menores ingresos para la economía familiar. Expresó su preocupación por el aumento del combustible y de los costos de producción, mientras los márgenes económicos se reducen.
“Subió el combustible y el costo de producción, y quedó muy poca plata”, señaló. Además, recordó que el ingreso de la producción es fundamental para que las familias campesinas puedan sostener sus hogares, garantizar la alimentación y brindar oportunidades educativas a sus hijos.
“Las familias campesinas dependen de la producción para poder hacer estudiar a sus niños y para tener comida y comodidad en sus hogares”, expresó.
Los testimonios de los productores muestran que el impacto de la caída del dólar no se limita a las cifras de exportación. Se traduce en menores ingresos para la agricultura familiar, dificultades para cubrir los costos de cada campaña, mayor endeudamiento e incertidumbre sobre la continuidad de las inversiones productivas.
En un contexto en el que el clima acompaña en algunas zonas y los rendimientos agrícolas son favorables, el desafío es lograr que esos resultados también se reflejen en la economía de los productores.
La sostenibilidad del campo paraguayo depende no solo de una buena producción, sino de obtener ingresos que permitan cubrir los costos, cumplir con los compromisos financieros, invertir en nuevas campañas y sostener la calidad de vida de las familias rurales.