El fuerte temporal de la semana pasada, acompañado de granizo y vientos intensos provocó importantes daños en la infraestructura productiva de horticultores del distrito de San Ramón, Caaguazú, donde alrededor de 400 invernaderos fueron destruidos, según reportó el Ing. Manuel Ocampos, técnico de la Dirección...
19 Oct Temporal deja daños en unos 400 invernaderos de Caaguazú
El fuerte temporal de la semana pasada, acompañado de granizo y vientos intensos provocó importantes daños en la infraestructura productiva de horticultores del distrito de San Ramón, Caaguazú, donde alrededor de 400 invernaderos fueron destruidos, según reportó el Ing. Manuel Ocampos, técnico de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Entre los productores afectados se encuentra Gre-gorio Ocampos, quien desarrolla su actividad bajo la marca Gregory Hortalizas, con cultivos de tomate, locote, cebolla y otros productos. El temporal destruyó 40 de sus invernaderos, donde tenía poco más de 40.000 plantas, además de ocasionar daños en su vivienda. “Con el último temporal perdí 40 invernaderos con poco más de 40 mil plantas. Además mi casa sufrió daños, el viento levantó el techo y algunas vigas”, explicó el productor.
La situación también afecta a otros horticultores de la zona. Rubén Cáceres, productor de la misma compañía, reportó la pérdida de 85 invernaderos destinados a la producción de tomate y locote. Ante el impacto económico, los productores ya buscan alternativas para sostener sus actividades y hacer frente a sus compromisos financieros. “Perdimos todo lastimosamente y estamos viendo cómo refinanciar nuestras deudas. Ayer tuvimos una reunión con el Crédito Agrícola de Habilitación y el BNF para ver qué podemos hacer”, señaló Cáceres.
El desafío de producir ante la variabilidad climática
Los daños registrados vuelven a poner en evidencia la importancia de fortalecer la infraestructura productiva y las herramientas de prevención ante eventos climáticos extremos. Para los horticultores, los invernaderos representan una inversión fundamental para proteger los cultivos y garantizar una producción constante, por lo que su destrucción implica no solo pérdidas materiales, sino también la interrupción de los ciclos productivos.
El escenario adquiere especial relevancia ante la influencia del fenómeno El Niño, que suele aso-ciarse con una mayor frecuencia e intensidad de las precipitaciones en Paraguay. El exceso de humedad puede generar encharcamientos, erosión y dificultades para las labores agrícolas, además de favorecer la aparición y propagación de enfermedades y afectar la calidad de los cultivos. A esto se suma el riesgo de tormentas fuertes, vientos y granizadas, capaces de provocar daños directos en plantas e infraestructura.
Ante estas condiciones, el monitoreo permanente del clima y la planificación de medidas de prevención resultan claves. Entre las acciones recomendadas se encuentran reforzar las estructuras de los invernaderos, asegurar techos y coberturas, mantener despejados los canales de drenaje y evitar acumula-ciones de agua, además de contar con sistemas que permitan evacuar rápidamente el exceso de lluvia.
En los cultivos a campo abierto, también es importante evaluar previamente las condiciones de drenaje, monitorear posibles focos de enfermedades después de periodos prolongados de humedad y recorrer los lotes luego de cada temporal para identificar daños y determinar la capacidad de recuperación de las plantas.
Para los productores afectados en San Ramón, la prioridad ahora es reconstruir la infraestructura y recuperar la capacidad productiva, mientras buscan mecanismos financieros que permitan afrontar las pérdidas y continuar trabajando. El episodio refuerza la necesidad de acompañar al sector con asistencia técnica, financiamiento y estrategias de adaptación que permitan reducir la vulnerabilidad de la producción frente a una mayor variabilidad climática.