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Cuando falta maquinaria, sobra ingenio: una motosembradora para seguir produciendo

En Coronel Bogado, Itapúa, el ingenio se convirtió en una herramienta más de trabajo para Francisco Silva, pequeño productor de granos que encontró una particular manera de hacer frente a una de las principales limitaciones de la agricultura familiar: el acceso a maquinaria. El trabajo de...

Cuando falta maquinaria, sobra ingenio: una motosembradora para seguir produciendo

En Coronel Bogado, Itapúa, el ingenio se convirtió en una herramienta más de trabajo para Francisco Silva, pequeño productor de granos que encontró una particular manera de hacer frente a una de las principales limitaciones de la agricultura familiar: el acceso a maquinaria.

El trabajo de Silva también refleja el valor de la agricultura familiar y el vínculo entre producción y conocimiento. Su finca es el principal sustento de la familia, que integra junto a su esposa y sus dos hijos. “Nuestro principal cultivo de renta es la soja y el maíz, pero también tenemos cultivos de autoconsumo como hortalizas, mandioca y maní”, explicó.

Tecnología y conocimiento que llegan al campo

El acompañamiento del INBIO adquiere una dimensión especial con la puesta en marcha de Inbiotech, su parque tecnológico en Itapúa, que reúne infraestructura destinada a investigación, mejora-miento genético y desarrollo de tecnologías apli-cadas a la agricultura.

Con seis hectáreas destinadas a soja y maíz, Silva adaptó una moto y le incorporó una sembradora para preparar sus parcelas de cara a la nueva campaña.

“Es una moto a la que le acoplé una sembradora para poder recorrer las hectáreas. A falta de maquinarias, hay ingenio”, contó entre risas. La denominada “motosembradora” le permite avanzar con las tareas en su finca y poner a punto las parcelas donde próximamente sembrará soja.

De las seis hectáreas que trabaja junto a su familia, dos forman parte de parcelas demostrativas del programa de semillas del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), institución que brinda acompañamiento y asesoramiento técnico para el desarrollo de su producción. A través de estas par-celas, el productor puede acceder a materiales y conocer en campo su comportamiento y potencial productivo.

Mientras la ciencia aporta nuevas herramientas y materiales, productores como Silva ponen creatividad y esfuerzo para hacerlas producir. Y en su finca, la innovación tiene una forma bastante particular: dos ruedas, una sembradora y muchas ganas de seguir adelante.

“Estoy muy contento con que mis hijos estudien, y también se dediquen a sus tierras, porque todo esto es de ellos”, expresó Silva, orgulloso de que uno de sus hijos esté estudiando Ingeniería Agronómica y el otro terminando el Bachiller, mientras ambos colaboran con las tareas de la finca.

Así, entre cultivos de renta, alimentos para la familia, parcelas demostrativas y una peculiar máquina fabricada de manera artesanal, la historia de Francisco Silva muestra que la innovación en el agro no siempre nace en grandes establecimientos o laboratorios. A veces también aparece en una pequeña finca familiar, cuando las necesidades encuentran en el ingenio una respuesta.



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