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Capacidad de uso de la tierra en la Región Oriental, claves para un ordenamiento productivo

El sistema productivo nacional ha demostrado que es posible combinar producción y conservación con un buen ordenamiento de territorio y buenas prácticas. En este contexto, el análisis del ing. Alfredo Molinas propone una clasificación según uso del suelo. El Ing. Alfredo Molinas, exministro de Agricultura y...

Capacidad de uso de la tierra en la Región Oriental, claves para un ordenamiento productivo

El sistema productivo nacional ha demostrado que es posible combinar producción y conservación con un buen ordenamiento de territorio y buenas prácticas. En este contexto, el análisis del ing. Alfredo Molinas propone una clasificación según uso del suelo.


El Ing. Alfredo Molinas, exministro de Agricultura y Ganadería, y del Ambiente, realizó un análisis en el marco del proyecto de racionalización del uso del suelo impulsado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP) para el Ministerio de Economía.


Partiendo de una base metodológica ampliamente validada a nivel internacional, el sistema de clasificación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, que ordena las tierras en ocho clases (I a VIII) según sus limitaciones productivas, desde suelos con alta aptitud agrícola y mínimas restricciones (Clase I) hasta aquellos con limitaciones extremas que impiden cualquier uso productivo (Clase VIII). El sistema fue adaptado a la Región Oriental.


En términos de distribución, la mayor parte de la Región Oriental se concentra en tierras con limitaciones moderadas a severas. La Clase III representa el 26,8% del territorio y la Clase IV el 19,02%, mientras que las tierras óptimas (Clase I) apenas alcanzan el 0,53%. A partir de esta caracterización, el estudio propone una zonificación funcional del uso del suelo, distinguiendo áreas agrícolas, pecuarias, forestales y de conservación.


Se recomienda priorizar la agricultura intensiva en tierras de mayor aptitud (Clases I a III), fomentar la ganadería en suelos con restricciones (Clases V y VI) y destinar las áreas más frágiles o improductivas (Clases VII y VIII) a la protección ambiental.


El enfoque busca promover un uso sostenible del territorio, combinando productividad con conservación de recursos naturales y ordenamiento territorial.



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