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Transformando semillas en una cosecha productiva a través del conocimiento

El éxito sostenido del Programa Avatiky, que impulsa la producción de maíz en la agricultura familiar mediante el acceso a semillas de alta calidad genética, no sería posible sin el acompañamiento técnico especializado. Este acompañamiento es clave para superar barreras productivas y avanzar hacia una...

Transformando semillas en una cosecha productiva a través del conocimiento

El éxito sostenido del Programa Avatiky, que impulsa la producción de maíz en la agricultura familiar mediante el acceso a semillas de alta calidad genética, no sería posible sin el acompañamiento técnico especializado. Este acompañamiento es clave para superar barreras productivas y avanzar hacia una agricultura moderna y eficiente.

En esta oportunidad, el programa pone en valor el trabajo de los asistentes técnicos que, desde hace seis años, orientan y acompañan el proceso de adopción de nuevas tecnologías en la agricultura familiar. “Uno de los pilares fundamentales de este programa es el alto nivel de especialización de los técnicos de campo”, señaló Griselda Zalaya, técnica especialista en suelos en el departamento de Canindeyú.

Desde el año 2024, Zalaya trabaja con las comunidades de Marina Cué y Ara Verá. Si bien el primer año presentó desafíos asociados al desconocimiento en el uso de biotecnología por parte de los pequeños productores, el asesoramiento permanente y la transferencia de conocimientos permitieron un adecuado desarrollo de los cultivos, con resultados de alto rendimiento.

“El pequeño agricultor quiere manejar la biotecnología como si fuera convencional. Entonces empezamos a realizar capacitaciones y charlas para que aprendan a generar las condiciones necesarias y así aprovechar el potencial de alta productividad de las semillas”, explicó.

En este contexto, menciona que los técnicos de la Dirección de Extensión Agraria (DEAG) tienen la capacidad para traducir conceptos técnicos complejos en prácticas concretas y aplicables en el campo. Gracias a su experiencia, realizan diagnósticos rápidos en terreno, lo que permite intervenciones oportunas en el ciclo productivo.

El acompañamiento incluye análisis y manejo de suelos, uso adecuado de defensivos y fertilizantes, además de cuidados específicos del cultivo. “Ya se está cosechando el choclo y en aproximadamente 15 a 22 días vamos a tener una perspectiva del promedio por hectárea, pero en general los resultados han sido buenos”, agregó Zalaya.

Buenas prácticas
La tecnificación de la producción se complementa con una mecanización gradual y la aplicación de prácticas como la siembra directa y el uso de abonos verdes. En este contexto, la técnica destacó que los productores valoran el acompañamiento y muestran un fuerte compromiso con la modernización de sus sistemas productivos. Sin embargo, persiste el desafío de la disponibilidad de equipos y maquinarias, que implica costos adicionales.

Finalmente, Zalaya subrayó la importancia de que este tipo de apoyo, basado en una alianza público-privada, tenga continuidad en el tiempo, ya que los resultados se logran y son claramente visibles en el corto plazo.



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