Pese a una fuerte apuesta por la productividad y la calidad, la producción acuícola nacional enfrenta serias dificultades vinculadas a la falta de mercados y al limitado apoyo del Estado. En los últimos años, la producción de tilapia y pacú se consolidó como una fuente de...
02 Feb Producción acuícola se enfrenta a mercados limitados y escaso respaldo estatal
Pese a una fuerte apuesta por la productividad y la calidad, la producción acuícola nacional enfrenta serias dificultades vinculadas a la falta de mercados y al limitado apoyo del Estado.
En los últimos años, la producción de tilapia y pacú se consolidó como una fuente de ingresos para medianos y, especialmente, pequeños productores de diversas regiones del país. La comercialización se realiza en distintas modalidades, ya sea peso vivo, fileteado o productos elaborados para consumo humano, reflejando el ingenio y el esfuerzo de los acuicultores para colocar su producción. Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la escasez de mercados.
“Tenemos entre 9.500 y 10.000 personas dedicadas al rubro, pero sin mercado no podemos avanzar, porque la producción tiene costos. Por eso estamos apuntando a las exportaciones”, señaló Hilarión Gaona, productor y presidente de la Federación Nacional Acuícola del Paraguay.
Actualmente, la producción se comercializa principalmente en ferias distritales y departamentales, lo que permite generar ingresos básicos para sostener la actividad; pero los productores coinciden en que estos canales resultan insuficientes. Gaona lamentó, además, que el sector no sea incluido en programas estatales como Hambre Cero.
La acuicultura permite hasta cuatro ciclos productivos al año, lo que garantiza disponibilidad de carne de pescado durante todo el año. Las temporadas de mayor demanda se concentran a fin de año y durante la Semana Santa, esta última especialmente vinculada a la modalidad de “Pesque y Pague”. “El objetivo es darle valor agregado a nuestra producción”, agregó.
En cuanto al sistema productivo, Gaona explicó que la mayoría de los productores trabaja bajo el esquema levinero o de preengorde. “Si hoy cultivo en el estanque principal, en dos meses y medio ya vuelvo a cargar el alevinero con semilla. En ese mismo tiempo se alcanza un promedio de 180 a 200 gramos, se realiza la cosecha total del estanque principal y el otro ya entra nuevamente en etapa juvenil. Así mantenemos un ciclo continuo de producción”, detalló.
Como ejemplo, indicó que en un estanque de 400 metros cuadrados es posible alcanzar una producción anual de hasta 5.400 kilos. “Se produce en fincas particulares con excelente rendimiento y calidad. En cuatro meses, incluso, ya se logra un promedio de 500 gramos”, afirmó. Algunos grupos lograron crecer gracias al acceso a pequeños créditos, mientras que otros mantienen la actividad a menor escala, incluso como hobby para autoconsumo.
Apuesta a la formalización
Ante las dificultades comerciales, los productores se organizaron en una federación en 2022 y recientemente conformaron una cámara de exportación con el objetivo de acceder a mercados internacionales. “Existe interés, pero falta apoyo estatal. Estamos avanzando, aunque enfrentamos desafíos como el déficit de registros de productores en Senacsa, un trámite complejo por las distancias entre las fincas y las oficinas del ente”, explicó Gaona.
Otro obstáculo clave es la falta de infraestructura para el almacenamiento. Según indicó, se requiere al menos una cámara de congelación de 5.000 kilos por departamento para preservar la producción y mejorar la capacidad de comercialización.
Mirada puesta en el mercado internacional
En el plano externo, los productores iniciaron conversaciones con empresarios de Chile interesados en adquirir la producción nacional. Sin embargo, el proceso requiere la llegada de técnicos extranjeros, lo que implica cubrir viáticos y alojamiento. “Estamos buscando recursos para facilitar esa visita”, señaló.
El modelo propuesto contempla la exportación de pescado en peso vivo, para su posterior procesamiento en Chile. Allí se realizaría el fileteado, la eliminación de vísceras, piel y huesos, y el aprovechamiento de subproductos para la elaboración de balanceados para mascotas y productos derivados, como líquidos para el tratamiento de quemaduras a partir de la piel. “El valor agregado se haría allá y el producto saldría como chileno”, explicó.
Pese a ello, Gaona considera que se trata de una oportunidad estratégica. “Sería excelente trabajar cinco o diez años con esta gente y luego exportar nosotros mismos”, afirmó.
El sector ya tuvo una experiencia previa de prueba en Dubái, donde se enviaron muestras de 50 kilos de pacú y 50 kilos de tilapia, que fueron aceptadas. Sin embargo, la iniciativa no prosperó por falta de apoyo. “Todo quedó ahí porque no contamos con el respaldo suficiente para avanzar”, lamentó.
Actualmente, los productores buscan el acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para concretar las negociaciones con Chile, ya que el Ministerio de Industria y Comercio exige el visto bueno del MAG para avanzar con los procesos de exportación.