La transformación de la agricultura paraguaya en las últimas décadas abrió oportunidades, pero también nuevos desafíos. En su artículo el Ing. Alfredo Molinas sostiene que una cadena agroproductiva integrada, con mayor valor agregado, uso responsable de los recursos y articulación entre producción, industria y mercados,...
29 Dic Cadena agroproductiva sustentada en la integración y el valor agregado
La transformación de la agricultura paraguaya en las últimas décadas abrió oportunidades, pero también nuevos desafíos. En su artículo el Ing. Alfredo Molinas sostiene que una cadena agroproductiva integrada, con mayor valor agregado, uso responsable de los recursos y articulación entre producción, industria y mercados, es fundamental para sostener el crecimiento y responder a las exigencias del mercado global.
Paraguay posee un alto potencial productivo, sustentado en la riqueza de sus recursos naturales y en el desarrollo de sus cadenas agropecuarias, lo que lo posiciona como un actor relevante en las exportaciones agrícolas y en el aporte de América Latina como una de las principales proveedoras de alimentos a nivel mundial. Sin embargo, el Ing. Molinas advierte que el sistema productivo aún enfrente el desafío de continuar creciendo y consolidándose.
En ese sentido, señala que el sector agropecuario requiere mayor y mejor financiamiento, así como avances en competitividad y eficiencia, al tiempo de profundizar su adaptación al cambio climático mediante un uso responsable y sostenible de los recursos naturales,
sin descuidar la protección del
medio ambiente.
Durante las últimas cuatro décadas, la agricultura paraguaya experimentó una profunda transformación, caracterizada por la expansión de la frontera agrícola, la incorporación de nuevos cultivos y variedades, incluidos organismos genéticamente modificados, la adopción de tecnologías innovadoras, mejores prácticas de manejo y una creciente mecanización.
En este proceso, la soja se consolidó como el cultivo más relevante, convirtiéndose en el principal motor de la agricultura mecanizada y la mayor fuente de divisas del país. Asimismo, el maíz dejó de ser
un cultivo de autoconsumo para posicionarse como un rubro de renta, mientras que producciones como arroz, girasol y trigo registraron un crecimiento sostenido en superficie y rendimientos, fortaleciendo la diversificación y el desarrollo del sector agrícola nacional.
En este contexto, Molinas identificó entre las principales ventajas de la integración de la producción de granos el fortalecimiento institucional de actores involucrados, una mayor rentabilidad a partir de mejores precios y menores costos, la reducción de riesgos, el acceso a insumos, financiamiento y economías de escala, una mayor disponibilidad de información de mercado, el acceso a tecnologías de punta y un mejor aprovechamiento de la mano de obra.
Conversión de alimentos Molinas resalta además que la conversión de granos en alimentos constituye un eslabón clave de la cadena agropecuaria, ya que permite transformar materias primas de alta calidad en alimentos balanceados destinados principalmente a la producción animal. Estos productos aportan los nutrientes necesarios para un adecuado metabolismo y acompañan las distintas etapas de crecimiento y desarrollo de los animales, optimizando los sistemas de engorde.
Finalmente, el especialista explica que la cadena productiva agro-rural está conformada por un conjunto de agentes económicos interrelacionados por el mercado, que abarcan desde la provisión de insumos y la producción primaria hasta la transformación, comercialización y llegada al consumidor final. Cuando estos actores se articulan de manera eficiente en términos de tecnología, financiamiento y capital, bajo condiciones de cooperación, se conforma una cadena productiva o agroalimentaria competitiva, capaz de responder con agilidad a las exigencias del mercado global.
El buen funcionamiento y la adecuada integración de los distintos eslabones resultan fundamentales para incrementar la competitividad del sector agropecuario.