En el corazón del Chaco paraguayo, la producción lechera es una alternativa económica para comunidades rurales, donde jóvenes productores comienzan a asumir un rol protagónico en el desarrollo del sector. En la comunidad de Capitan Ávalos Sanchez, distrito de Campo Aceval, Presidente Hayes (Chaco) el trabajo...
16 Mar Chaco: Jóvenes encuentran en el tambo una oportunidad de crecimiento
En el corazón del Chaco paraguayo, la producción lechera es una alternativa económica para comunidades rurales, donde jóvenes productores comienzan a asumir un rol protagónico en el desarrollo del sector.
En la comunidad de Capitan Ávalos Sanchez, distrito de Campo Aceval, Presidente Hayes (Chaco) el trabajo diario en el tambo no solo genera ingresos, sino que también fortalece la continuidad de la actividad productiva en las nuevas generaciones.
Uno de esos casos es el de Aníbal Velázquez de 23 años, hijo de una productora de leche e integrante del comité lechero local. Como muchos jóvenes de la comunidad, participa activamente en las tareas de ordeño y en la organización de la producción que luego se destina al centro de acopio.

La jornada comienza temprano. “Llegamos al tambo entre las 04:30 o 05:00 de la mañana. Dependiendo de la cantidad de vacas para ordeñe”, contó. En su caso, el pequeño establecimiento cuenta con doce vacas lecheras, entre animales de producción media y alta.
Solo en el ordeñe de la mañana logran obtener alrededor de 56 litros de leche. Cuando el trabajo se realiza en doble turno (mañana y tarde) y con dos personas en el tambo, la producción puede alcanzar cerca de 40 litros por turno, lo que permite sostener un volumen constante para la comercialización.
Para Velázquez, la producción láctea representa una oportunidad concreta para el desarrollo económico de las familias rurales. “Es un rubro que ayuda a crecer económicamente y también a conectar con los animales”, afirma.
En la comunidad, además, se busca motivar a los jóvenes para que se involucren en la actividad productiva. Según el joven productor, la clave está en combinar el trabajo con la formación. “A los jóvenes les diría que se motiven. Lo mejor es empezar por uno mismo, a través de los estudios”, señala.
Experiencias como la de Ávalos Sánchez reflejan cómo la producción lechera, incluso en sistemas de pequeña escala, puede convertirse en un motor de oportunidades en el Chaco, impulsando la participación de las nuevas generaciones y fortaleciendo la economía de las comunidades rurales.