La biotecnología dejó de ser una promesa lejana asociada a grandes terrenos productivos y hoy se consolida como una herramienta concreta para mejorar la vida de los pequeños productores en Paraguay, con mayor eficiencia, fortaleza ante los desafíos y acceso a las cadenas de valor. Modelo...
09 Dic Biotecnología, herramienta de cambio que potencia la finca familiar
La biotecnología dejó de ser una promesa lejana asociada a grandes terrenos productivos y hoy se consolida como una herramienta concreta para mejorar la vida de los pequeños productores en Paraguay, con mayor eficiencia, fortaleza ante los desafíos y acceso a las cadenas de valor.
Modelo productivo que multiplica
En este contexto, el Programa de Agricultura Sostenible con Biotecnología (PASB) recoge numerosos casos de éxito en la adopción de biotecnología, con el acompañamiento técnico y las buenas prácticas.
Desde Coronel Bogado, el productor, Francisco Silva, señaló que si bien al principio cuesta y lleva trabajo durante el proceso de adaptación, es un aprendizaje que trae muchos beneficios.
“Aun en los años difíciles, por el impacto de la sequía, seguí recibiendo acompañamiento técnico y hoy puedo ver los resultados en mi finca y en mi comunidad”, indicó y explicó que la capacitación en manejo de suelo, rotación y buenas prácticas generó cambios en relación a la productividad, las oportunidades para las familias rurales y, sobre todo, más confianza. “Hoy pensamos más en grande, alquilamos parcelas, ampliamos la producción de aves, queremos retomar la cría de cerdos”, agregó.
Aporte de la agroindustria al desarrollo sostenible del Paraguay
El sector agroindustrial y forestal fortalece la balanza comercial y aporta divisas a través de
cadenas de valor sólidas que multiplican oportunidades para productores, proveedores y
servicios conexos.
Su dinamismo fomenta la generación de empleo formal en zonas rurales y periurbanas, pro-
moviendo el arraigo, mejores ingresos y una reducción de la migración interna.
A través de inversiones, tecnología, genética, mecanización y procesos industriales, estos sec-
tores impulsan infraestructura, innovación y modernización, acompañadas de la formación
de capital humano mediante capacitación técnica, empleos especializados y transferencia
de conocimientos, lo que eleva la productividad y la competitividad nacional.
Lo que antes era una experiencia puntual hoy se multiplica. “En Coronel Bogado ya somos más de 50 productores que estamos replicando el modelo. Empecé con cuatro hectáreas, ahora trabajo en ocho hectáreas. Tengo 500 aves y estamos ampliando galpones para seguir creciendo”, detalló Silva. Ese progreso también abrió puertas en el sistema financiero, pudiendo acceder a créditos al comprobar que tiene la capacidad productiva.
Integración del pequeño productor como eje del desarrollo
Cuando surgió la idea de integrar al productor campesino a la cadena de valor a través del acceso a tecnología, en especial biotecnología, las barreras eran muchas y la desconfianza también. “Te decían que estabas medio loco, que el campesino no iba a saber manejar eso”, recordó el Ing. Héctor Cristaldo y enfatizó en que hoy la realidad muestra lo contrario. “El campesino aprendió mucho y, aunque todavía queda camino por recorrer, los resultados están a la vista”.
El Ing. Cristaldo señaló que es un proceso dinámico. Así como avanza la ciencia y la tecnología, también deben evolucionar las prácticas de manejo en cada etapa productiva. Ese desafío -resaltó-es compartido por todos los actores del campo.
Sobre la cadena de valor, explicó que en esencia significa agronegocios. “Aunque algunos satanizan esta palabra, en la práctica es la herramienta que le permite al campesino salir de la pobreza. Porque en el campo uno debe producir, vender y ganar; si no gana, sigue siendo pobre”, señaló.
También destacó que el progreso en las comunidades rurales se sostiene en la integración y convivencia productiva entre grandes, medianos y pequeños productores, trabajando en el mismo territorio y compartiendo conocimientos para apoyar a quienes más necesitan.
En un país donde la agricultura familiar tiene un rol clave, la biotecnología empieza a consolidarse como una herramienta de equidad productiva. Ayuda a competir, diversificar, recuperar suelos, mejorar rindes y asegurar ingresos.
Las experiencias del PASB demuestran que, con acompañamiento técnico, adopción de nuevas tecnologías y acceso real a las cadenas de valor, cada vez más familias rurales logran integrarse al sistema económico real: producen, venden, generan ingresos y mejoran su calidad de vida.