Con acceso al conocimiento adecuado, técnicos y agricultores avanzan hacia un modelo de agricultura moderna, competitiva y sustentable. La cadena de la banana se ha convertido en un ejemplo de cómo la capacitación, la innovación y las buenas prácticas pueden transformar la fruticultura y proyectarla...
24 Nov Paraguay, un territorio competitivo para la frutihorticultura regional
Con acceso al conocimiento adecuado, técnicos y agricultores avanzan hacia un modelo de agricultura moderna, competitiva y sustentable. La cadena de la banana se ha convertido en un ejemplo de cómo la capacitación, la innovación y las buenas prácticas pueden transformar la fruticultura y proyectarla hacia un futuro auspicioso.
Paraguay reúne una combinación estratégica de factores de producción que lo posicionan de manera altamente competitiva en el escenario agrícola regional, resaltó Aldo Fanego, presidente de la Cámara Paraguaya del Banano y la Piña (CAPABAP) en el marco de la Feria Agropecuaria de San Pedro.
También enfatizó en que el verdadero motor del desarrollo frutihortícola paraguayo son los productores, quienes destacan por su gran capacidad de aprendizaje, adaptación tecnológica y compromiso productivo.
Esta evolución se ve reflejada en casos, como por ejemplo, la banana que hace dos décadas era mayormente informal y de baja tecnificación. Hoy, gracias a la inversión sostenida, la formación técnica y el respaldo gremial, el sector se transformó en una cadena organizada, moderna y exportadora.
“Este proceso permitió que el banano paraguayo gane un lugar protagónico en la región, llegando a representar el 20% del mercado argentino y el 30% del uruguayo, posicionando al país como un proveedor confiable y competitivo”, indicó Fanego.
Infraestructura moderna
El salto productivo fue posible mediante la incorporación de tecnologías de punta. La producción in vitro de plantas meristemáticas para obtener material vegetal libre de enfermedades, con mayor uniformidad y potencial productivo, posibilitando generar más plantas y más alimentos en menos superficie.
A esto se suman sistemas de cosecha con rieles en los callejones, riego presurizado, fertirriego y cablevías instaladas antes de la siembra, garantizando que cada planta disponga desde el inicio de las condiciones óptimas para crecer y producir fruta de calidad superior. En paralelo, el uso de drones para fumigación y monitoreo, junto con reservorios abastecidos por pozos artesianos, aseguran un manejo eficiente del agua y la energía, recursos intensivos, pero altamente rentables para el productor.
La tecnificación también elevó el estándar comercial del banano paraguayo. El sistema de cosecha minimiza daños y conserva la integridad estética del fruto, un aspecto clave en un mercado donde “se vende por los ojos”. La adopción de bioinsumos, microorganismos benéficos y piletas de humus de lombriz completa un modelo productivo que combina innovación, sostenibilidad y exigencias comerciales, consolidando al banano paraguayo como un alimento competitivo, seguro y de alto valor agregado.