Macro Seed y Corteva lanzan nueva tecnología para facilitar el control de malezas

Macro Seed, la marca de semillas de Louis Dreyfus Company (LDC), junto con Corteva, la división de agricultura de DowDupont, se unieron para brindar a los productores nuevas variedades de soja con tecnología STS® con resistencia al herbicida Ligate, generando así el sistema “Ligate-STS”, pionero en Paraguay. Esta innovadora tecnología fue presentada en el marco de jornadas con productores organizadas por ambas compañías en Santa Rita y en Katueté, departamento de Canindeyú, en julio.

Marcos Mendoza, agrónomo de campo de Corteva, dijo que “el manejo de las malezas difíciles no es un problema sencillo para el productor y se va complejizando día tras día con nuevas resistencias. Es por eso, que estamos convencidos que esta nueva tecnología será disruptiva y muy beneficiosa para el productor paraguayo”.
La nueva propuesta del sistema de Macro Seed y Corteva ofrece el control de las principales malezas que deprimen el rendimiento en el cultivo de soja, así como un germoplasma que permite utilizar el herbicida de forma segura. “Al combinar nuestras variedades de soja LDC 5.9 STS y 59MS01 IPRO STS, este herbicida de última tecnología brinda al productor paraguayo una excelente herramienta para obtener un mejor control y simplificar el manejo de su cultivo”, explicó Nicolas Speranza, gerente comercial regional de Macro Seed.

Respecto a las perspectivas para la adopción de esta tecnología en Paraguay, Speranza destacó la apertura que el productor paraguayo siempre ha demostrado hacia productos novedosos con el potencial para mejorar su rentabilidad. “Es por eso que hemos desarrollado estas variedades que se adaptan a las diversas zonas agrícolas del país, compitiendo en productividad con las variedades más sembradas y aportando una herramienta tecnológica sumamente interesante”. La tecnología Ligate-STS ya se está aplicando en otros países de la región, como el caso de Argentina, donde el área sembrada con esta tecnología sigue creciendo año tras año, con una penetración actual del orden del 20% de la superficie sembrada con el cultivo de soja.