Las mentiras ambientalistas que desinforman

Nuevamente una ONG ambientalista europea lanza una mentira para atacar la producción ganadera de Argentina y Paraguay. Afirma que los cerdos pollos y vacas criados en las granjas europeas se alimentan con proteínas derivadas de granos de soja que se cultivan a más de 10.000 km de distancia. Según estos, la demanda global de soja promueve la deforestación del Gran Chaco que se extiende al norte de Argentina, al este de Bolivia y al oeste de Paraguay. Como cifra alarmante, indica que el consumo de proteínas de soja implica un área de cultivo de 8,8 millones de hectáreas y las compara con la superficie de Austria. Ante lectores europeos que desconocen la geografía latinoamericana esa cifra puede asustar, pero si solo se piensa en la superficie de Paraguay, el mas pequeño de los tres países, estamos hablando de 40 millones de hectáreas. Pero la mentira principal es que el cambio de uso de suelo en el Gran Chaco, que ellos llaman deforestación, se dedica al cultivo de soja. De acuerdo con datos proporcionados por el Ing. Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción, en una entrevista a Primero de Marzo, de las 24.000.000 de hectáreas que tiene el chaco, sólo 15.000 hectáreas se utilizan para cultivos de soja . Se trata del 0,01% de la superficie.
¿Cambio de uso de suelo = deforestación?

El cambio de uso de suelo, que hoy algunos ambientalistas llaman deforestación ha sido un proceso que Europa ha desarrollado a lo largo de sus más de 3.000 años de historia. Se talaron los bosques para usarlos como leña para cocinar y sobrevivir a los intensos fríos. Se utilizaron en la construcción de viviendas y posteriormente de barcos. Se sembraron esas tierras con trigo y, luego del descubrimiento de América, con maíz y otros cultivos. Se plantaron viñedos y frutales, en un proceso que hay satanizan cuando se realiza en otros sitios. Los cálculos apocalípticos y las amenazas extremas solo sirven para asustar y obtener más fondos para continuar asustando. Es cierto que hoy tenemos una mayor conciencia sobre la necesidad de cuidar el planeta, pero eso no puede hacer olvidar que el fin principal de la agricultura es la gente y alimentar a los millones de seres humanos que lo habitan. Finalmente, las noticias son positivas: Hoy, gracias a la tecnología, una hectárea de tierra que en los años 50 alimentaba a 2,5 personas actualmente alimenta a más de 10. El conocimiento humano, la ciencia aplicada, la tecnología están potenciando fuertemente el trabajo que antes era solo manual y abriendo grandes posibilidades de producir alimentos disminuyendo las superficies utilizadas.